23 may 2011

Dónde



Digamos que soy demasiado exquisita, que me cuesta mucho encontrar personas con las que entablar una relación de cualquier tipo; exigente es la palabra. Y diré que me llevo bien con casi todo tipo de gente, pero hay pocas personas que me aporten lo que yo busco en alguien. Y cada vez me cuesta más encontrarlas. A decir verdad, estoy bastante desanimada o desencantada o desilusionada. Puede que sea mi problema y juzgue demasiado rápido o no de la oportunidad a la gente de poder abrirse y demostrar algo, pero me he dado cuenta de que hay  mucha superficialidad ahí fuera, que nos engañan, que juegan con nosotros como quieren. Que cada vez hay menos amigos en los que confiar porque al cabo de un tiempo te das cuenta de que hasta tú has estado engañada y pasas de catalogarlos como un nosotros a un ellos. Y es entonces cuando te sobran dedos una sola mano para contar las relaciones que de verdad te puedan aportar algo más que falsedades. Alguien que valore otras cosas y tenga más ambiciones que ahogar su vida en un puto cuba-litro todos los fines de semana.